EL DRAMA DEL FIN DE LOS TIEMPOS
Autor: Padre Emmanuel André
Páginas: 84
Formato: 1/2 cata (14 X 21.5 cm)
Portada: Pasta blanda (con solapas)
Escrito en el siglo XIX, este libro es una profunda meditación profética sobre los acontecimientos que precederán al retorno gloriosos de Jesucristo. El Padre Emmanuel André, apoyado en la Sagrada Escritura, en los Padres de la Iglesia y en la Tradición Católica, describe con claridad y sobriedad el gran drama que vivirá la humanidad y, especialmente, la Iglesia Católica en los últimos tiempos.
Apostasía generalizada, aparición del anticristo, persecución universal, la pasión de la Iglesia, la conversión de Israel, la aparición de Henoc y Elías y la intervención soberana de Dios, son algunos de los temas que el autor desarrolla con una fuerza extraordinaria y una vigencia sorprendente.
Para los que vivimos siglo y medio después, nos sorprendemos de esta visión profética, que es una llamada urgente a la vigilancia, a la conversión y a la fidelidad en medio de las pruebas. En tiempos de confusión y oscuridad, sus páginas ofrecen luz, esperanza y fortaleza para permanecer firmes hasta el triunfo final de Cristo.
Antes del fin de los tiempos, y durante la persecución del Anticristo, se verá reaparecer en medio de los hombres a dos personajes extraordinarios, llamados Henoc y Elías.
Henoc debe predicar la penitencia a las naciones, —o si se prefiere esta traducción—, conducir las naciones a la penitencia. Elías debe restablecer un día las tribus de Israel, es decir, devolverles su rango de honor al que tienen derecho, después de su conversión, en la Iglesia de Dios.
Estos grandes hombres, con una autoridad indiscutible, establecerán la autenticidad de la Biblia, y mostrarán cómo el Cristianismo se vincula a la era de los Profetas hasta Moisés, y a la de los Patriarcas hasta Adán. En ellos, todos los siglos se levantarán para dar testimonio a la verdad de la Revelación. Jamás, la divinidad del Cordero, que ha sido inmolado desde la creación del mundo, habrá resplandecido de manera tan fulgurante.
“Una vez que hubieren terminado su testimonio, la Bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará...”.
Y al cabo de los tres días y medio, un espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los estaban mirando. Y oí una gran voz venida del cielo, que les decía: «Subid acá». Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los contemplaron. Y en aquella hora sobrevino un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se cayó, y perecieron en el terremoto siete mil hombres, y los restantes quedaron despavoridos y dieron gloria al Dios del cielo”.
El Padre Emmanuel André (1826-1903), conocido también como Dom Emmanuel, fue una de las figuras espirituales más destacadas de la Iglesia francesa del siglo XIX. Sacerdote de profunda vida interior, pastor celoso de las almas y hombre de sólida formación teológica, dedicó su existencia al servicio de Dios y a la restauración de la vida cristiana en una época marcada por los efectos del secularismo y el alejamiento de la Fe.
Quienes lo conocieron destacaron en él una rara combinación de firmeza doctrinal, caridad pastoral y espíritu de oración. Su amor a la liturgia, su confianza en la Providencia y su fidelidad a la Tradición Católica hicieron de su ministerio un testimonio vivo de santidad sacerdotal. Más que un teórico, fue un guía de almas que buscó conducir a los fieles hacia una vida cristiana auténtica, fundada en la Gracia, la penitencia y la Esperanza sobrenatural.
El Padre André comentaba: para restablecer el Cristianismo en las costumbres, hay que restablecer las verdaderas nociones en las almas. Todo el Cristianismo consiste en saber y reconocer prácticamente lo que perdimos en Adán y lo que recibimos en Jesucristo.
Entre sus escritos ocupan un lugar especial sus reflexiones sobre los últimos tiempos, en las que reunió las enseñanzas de la Sagrada Escritura, de los Padres de la Iglesia y de la Tradición Católica acerca de la gran prueba que precederá al retorno glorioso de Nuestro Señor Jesucristo. Sus páginas destacan por la sobriedad de su juicio, la profundidad de su análisis y la confianza inquebrantable en el triunfo final de Cristo y de su Iglesia.
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